ESCUELAS OFICIALES DE IDIOMAS,
IMPULSORAS DE LA LECTURA Y DE LA ESCRITURA
En estos momentos tan críticos en los que peligra la supervivencia de las Escuelas Oficiales de Idiomas en la Comunidad Valenciana, debido a los drásticos recortes previstos de cursos, grupos, idiomas y profesorado, me gustaría resaltar la labor de nuestras escuelas como impulsoras de la lectura y de la escritura, habilidades muy necesarias en un mundo en el que nos estamos acostumbrando a vivir de manera tan vertiginosa y estresante que a veces nos resulta incluso difícil encontrar el tiempo suficiente para detenernos a disfrutar de algo tan sencillo y agradable como leer un libro. Es evidente que en la actualidad predominan los medios audiovisuales y estos a veces también ofrecen contenidos muy valiosos. Sin embargo, cada vez hay más personas a las que les parece demasiado lento el ritmo normal de las películas y las series que consumen y necesitan verlas a doble velocidad. De hecho, muchas personas ya no “disfrutan”, sino que “consumen” contenidos en las plataformas.
En el caso de la escritura, la situación es todavía más preocupante, ya que en nuestra vida cotidiana dedicamos poquísimo tiempo a esta destreza y, cuando lo hacemos, suele ser a través de las pantallas de nuestro móvil marcando teclas de las que salen palabras predeterminadas que casi no tenemos ni que pensar.
¿Y qué significa que podamos escribir mensajes de forma tan sencilla?
A simple vista puede parecer una ventaja, porque además nuestros móviles tienen traductores y aplicaciones que nos permiten escribir directamente en otros idiomas sin tener que detenernos a buscar palabras. Incluso habrá personas que estén deseando que se consolide la inteligencia artificial para que todos los textos se piensen y se escriban solos, y para que estas aplicaciones también sean capaces de hablar por nosotros en varias lenguas.
¿Y, cuando la inteligencia artificial haga todo esto por nosotros, para qué servirá la inteligencia natural? ¿Tendremos más dificultades para pensar? ¿Se nos podrá engañar y manipular más fácilmente? ¿Y qué pasará con el proceso natural de deterioro cognitivo que está afectando a una población cada vez más envejecida? ¿Mantendrá el mismo ritmo? ¿Se acelerará? ¿Vale la pena vivir más años si nuestras mentes no nos acompañan? ¿Se hará algo por evitarlo como apostar por la lectura, la escritura y por el aprendizaje de idiomas?
Por suerte en nuestras escuelas promovemos el pensamiento entre alumnos de todas las edades a través de la lectura, la escritura y múltiples actividades comunicativas, sociales y culturales, porque creemos que ─como personas─ necesitamos reflexionar, emocionarnos, imaginar, soñar y expresarnos eligiendo nosotros mismos cada palabra para hacerlo. Además, seguimos utilizando la escritura a mano, una práctica cada vez menos frecuente, pero que favorece la concentración y el aprendizaje. De hecho, varios alumnos me han confesado que la escuela es el único sitio en el que escriben a mano. Para muchos es incluso el único lugar en el que tienen la oportunidad de escribir.
Leer y escribir en otros idiomas significa acercarse a otras culturas y entender su forma de vivir, de relacionarse, de sentir y de ver el mundo. Pero, además, cuando enseñamos a nuestros alumnos a escribir en otras lenguas, también les ayudamos a mejorar su escritura en general explicando en qué consiste cada tipología textual y trabajando específicamente sobre las diversas fases del proceso que los lleva a convertir sus ideas en textos que irán modificando hasta obtener las versiones definitivas con las que sientan satisfechos. Para ello les damos la posibilidad de practicar ─que es la mejor forma de aprender─ a través de diferentes actividades realizadas en el aula: motivadoras, lúdicas, individuales o grupales y colaborativas. Además, durante el año se suelen convocar algunos concursos de relatos, microrrelatos o poesía organizados por departamentos o por toda la escuela para incentivar y premiar la creatividad de nuestros alumnos.
Pero para escribir y para aprender también necesitamos leer, y para animar a nuestros alumnos a hacerlo disponemos de bibliotecas y mediatecas, organizamos mercadillos de libros de segunda mano, realizamos presentaciones de libros con la presencia de sus autores y proponemos en clase la lectura de varios libros para poder intercambiar opiniones y sensaciones sobre ellos. La lectura y la escritura, como sabemos, están estrechamente relacionadas y, aunque normalmente la comprensión de textos escritos ha sido siempre la destreza más desarrollada en los alumnos, últimamente se empiezan a percibir algunos problemas y bloqueos debidos a la falta de concentración a la hora de leer textos más largos.
Aun así la escritura es una de las habilidades evaluadas que suele resultar más complicada para nuestros alumnos. No obstante, observar la evolución que se produce durante el proceso de aprendizaje es muy gratificante para ellos y para nosotros, sobre todo cuando descubrimos personas con talento, capaces de crear textos especialmente originales, divertidos o emotivos. Para ello los docentes necesitamos realizar un trabajo individualizado que nos permita hacer un seguimiento de cada alumna y alumno en clases no masificadas en las que el deseo de aprender no se apague por la falta de espacio o tiempo para la práctica o por la incertidumbre de que un curso pueda ser eliminado el año siguiente.
Escribimos por muchos motivos, al igual que nuestros alumnos y alumnas aprenden idiomas por mil razones, todas ellas muy importantes.
Escribimos para aprender, escribimos para expresar, escribimos para soltar, escribimos para crear mundos cercanos o lejanos, escribimos para informar y escribimos para denunciar injusticias. Y en este caso yo escribo para reivindicar que una institución pública como las Escuelas Oficiales de Idiomas necesita seguir existiendo para el bien de todos nuestros alumnos y de toda la sociedad.
Y VOSOTROS, ¿QUÉ PENSÁIS? ¿TAMBIÉN QUERÉIS ESCRIBIR?




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