ENTREVISTA A JOSÉ LUIS ALBACETE
Conocí a José Luis Albacete hace 34 años en clase de alemán de la Escuela Oficial de Idiomas de Valencia-Saïdia, donde actualmente trabajamos como profesores (él, de inglés y yo, de italiano). Ahora somos compañeros de trabajo y antes lo fuimos de clase, no solo de alemán, sino también de Filología Inglesa en la Universitat de València.
Además de dedicarse a la enseñanza del inglés durante 28 años, el profundo interés de José Luis por la búsqueda de la belleza y de la sonoridad del lenguaje, lo ha llevado a especializarse en fonoestética y a impulsar varios proyectos relacionados con la música y la prosa poética en varias lenguas.
En su última creación Vita breVIS, José Luis ha adoptado el nombre de Alba7 y ha contado con la producción de Antonio J. Iglesias y con las colaboraciones de Miquel Gil, Paul Candau, Fanny Valentine, mono33 y Chelo Pons; además de los músicos de cámara Rosana Martínez, Carlos, Carla y David Calvo.
La obra se ha representado en diversas salas de València. Hay teatro, hay declamación, hay piezas cantadas, hay reflexión y mucha, mucha emoción.
En esta entrevista José Luis nos explica su último proyecto multilingüe y nos habla de su pasión por la escritura y la composición de canciones.
1. ¿En qué momento de tu vida empezaste a escribir y qué te impulsó a hacerlo?
Empecé de niño con el típico diario de “hoy he ido al cole y he aprendido tal…”. Me gustaba mucho leer y también la música y la poesía, sobre todo la sonoridad de la poesía, que fue en lo que más o menos me especialicé. Después, a los veinte años, escribí con un amigo ─que ahora es un escritor conocido─ un libro a medias: eran cuatro personajes, y cada uno se encargaba de dos, que después se entrecruzaban. Hacíamos capítulos por separado y luego los juntábamos, y también había capítulos que escribíamos entre los dos. Después vi que los proyectos tan largos eran un poco pesados para mí, porque necesitaba algo más a medio plazo. Y como de adolescente había empezado también a escribir letras de canciones, sobre todo con base poética, es decir, poemas para ser musicados, me dediqué más a eso.
Escribir surgió porque para mí era necesario poder expresarme, ya que se crea lo que en inglés se llama el stream of consciousness, que es sacar el flujo mental, es decir, que creas lo que crees. Hay veces que las cosas solo se materializan si se verbalizan. Incluso ya están dentro, lo único que hay que hacer es destaparlas. Y la escritura es precisamente lo que nos permite destapar algo que ya estaba ahí. Nosotros simplemente lo hemos decodificado, y el código que usamos es el lenguaje. Yo lo hago sin plantearme nada demasiado; es una escritura automática. Y esta fue otra de las maneras: escribir de manera automática, y a partir de ahí, ir puliendo para convertirlo en algo más literario.
https://www.youtube.com/watch?v=DSvqtToNNgs
2. ¿Podrías explicarnos qué es y qué significa para ti tu obra Vita breVIS?
VIta breVIS era como una necesidad de hacer una reflexión sobre el aprendizaje del sentido de la vida. Lo que es evidente es que es un ciclo, y sobre él he elaborado toda la obra.
Comienza con “Freda cendra vital”. Esa fría ceniza vital es una paradoja de algo muerto, frío y totalmente vacío de vida que, sin embargo, es el abono y la esencia para luego crear la vida. Entonces la ceniza se compacta y da vida a un ser humano que se encuentra con una serie de estructuras sociales que le condicionan y le llevan por un camino determinado. Luego se da cuenta de que ese camino por el que le están llevando quizá no es la senda que él ha elegido. Y este sería el segundo tema llamado “Iron ties”, que significaría nudos de hierro o corbatas de hierro, es decir, un juego de palabras en inglés. Se trata de una reflexión sobre la anestesia social que nos lleva a trabajar, comprar, consumir y morir sin saber por qué. Y de este planteamiento nace la pregunta: “Entonces, ¿qué es la vida?” Y ahí me voy a un clásico que es Calderón de la Barca con el soliloquio de Segismundo en “La Vida es sueño”. Y si la vida es un sueño, un frenesí, una ilusión, no sabemos cuánto queda y deberíamos plantearnos que no debería llegar demasiado tarde el arrepentimiento. Y esta es la reflexión de la cuarta pieza, que es la “Bella diva”, que habla de alguien que se ha creído algo, que ha vivido conforme a unos cánones y, aunque todavía no sabe si es demasiado tarde o no, se arrepiente. Esta epifanía de darse cuenta, o esta pre-epifanía, es la antesala de la iluminación que llega en la siguiente pieza titulada “Tort i recte” que hace referencia a ese no saber dónde estás, porque por un lado está el vivir conforme a esas estructuras, y por otro, darse cuenta a la vez de que no todo es así. De ahí surge la idea de que lo que hay que hacer es aprender la lección, o no, ya que, pase lo que pase, la lección está ahí para quien la quiera tomar y aprender, asumiendo que hay cosas que no volverán de ninguna manera para bien y para mal. Si es que hay bien y mal. Y así volvemos a otro clásico que es “Volverán las oscuras golondrinas” de Bécquer para aceptar que de una u otra manera vamos a volver a la esencia con la penúltima pieza que es “L’illa del llac”. Y volver a la esencia es volver al agua, al elemento natural, a la vida y a lo que da la vida. Es un paralelismo también con la vida más terrenal y humana, con la idea de volver de vuelta a la barraca, a la casa, al origen para ver los atardeceres y disfrutar de las cosas más esenciales que son los colores del cielo, los cantos de los pájaros y saber que ya estoy preparado para para que llegue “ese” momento. Pero cuando parece que ya estamos preparados para eso, surge la convicción de que es demasiado pronto para irse, porque hay que preparar el nuevo ciclo. Y esto es la siguiente canción, la última pieza que es “Filla”, que cuenta cómo con el aprendizaje vital se intenta dar una enseñanza o un ejemplo que pueda servir a otra vida más joven, que se supone que tiene más tiempo por delante. Y así concluye este disco libro.
De hecho, esta obra en principio era un disco que se fue transformando en prosa narrativa por la necesidad de contar esta historia con un preludio y unos interludios entre cada pieza poético musical. Y para eso me ayudó Ana García Herráez ─una compañera escritora─, que me dio recursos narrativos de los que yo carezco porque no soy escritor de narrativa. Por lo tanto, antes de cada pieza musical hay un episodio del viaje en el camino, de esta reflexión que el protagonista se hace para sus adentros. También es un vídeo, ya que cada pieza musical está representada por una ilustración que te lleva directamente a él. Por lo tanto, VIta breVIS es algo concebido para ser visionado, escuchado y leído, y sobre todo hacerlo como espectador en un auditorio o en un teatro, porque tiene mucha fuerza dramática. A nivel musical hay instrumentos clásicos y electrónicos y una mezcla de muchos géneros. Es todo muy ecléctico como la vida misma.
3. A veces te inspiras en poemas para musicalizarlos. ¿También hay música que te inspira para escribir?
Muchas veces hago letras o escribo poemas propios, pero cuando me inspiro en poemas de otras personas, les doy una vuelta mediante la traducción y la adaptación a otra cultura, es decir, utilizando en la otra lengua símiles o ritmos diferentes para adaptarlos a la métrica. Y eso me da una idea para crear otra letra con la base de esos poemas. Y respecto a la música, sí que me inspira para escribir letras, pero sobre todo me dedico más a escribir canciones, con lo cual yo mismo escribo la música y la letra y no me inspiro en otras músicas, aunque a veces he hecho letras para grupos que tenían ya la música. Le he puesto la melodía y la letra a unos cuantos proyectos.
4. ¿Cómo decides los idiomas en que escribes tus poemas y tus canciones?
Es un tema de intuición y de inspiración. Por ejemplo, cuando quiero hacer algo rápido que tenga un ritmo como el de “Iron ties”, la lengua que me sale es el inglés con monosílabos, con golpe a negras y marcando. De hecho, toda la poesía que escribo es rítmica porque está siempre vinculada a una canción. Mis lenguas principales son el castellano y el valenciano; y el inglés es adoptado, aunque hay ciertos ámbitos en los que pienso más en inglés. Digamos que elijo la lengua en función de la temática, pero sobre todo del ritmo, y cada vez que me sale una letra o un poema, intento hacerlo también en las otras lenguas. A veces he utilizado el francés, pero ahí no tengo el mismo dominio. Así que lo pruebo en las tres, aunque la inspiración me venga por una. Y en el caso de VIta breVIS, todos los temas tienen su versión en las tres lenguas, aunque se hayan grabado en una. De hecho, los subtítulos que aparecen en los vídeos son una nueva obra, es decir, no son traducciones ni adaptaciones, sino que son una pista de audio que podría ser perfectamente cantada y grabada en otro i dioma.
5. Como profesor de inglés, ¿cómo animarías a tus alumnos y alumnas a escribir en otros idiomas?
Lo primero que les diría es que escriban, porque es esencial para sacar, y es también una manera de construir el lenguaje. Aunque tengan un nivel intermedio que no se acerque al nativo, esa interlengua es una herramienta muy poderosa para desarrollar a nivel artístico, a nivel creativo, a nivel psicológico y, si me apuras, hasta terapéutico, y por supuesto es una herramienta muy potente para aprender una lengua.
Es más, a los alumnos los animaría a que probaran el proceso que yo sigo, es decir, que escriban en una lengua y después intenten pasarlo a otra. La primera no tiene por qué ser la suya ─su lengua materna─, sino que puede ser el inglés, por ejemplo. De hecho, ellos tienen que escribir en las clases y en los exámenes, así que les recomiendo que escriban de todo, sobre cualquier ámbito, sobre lo que se les pase por la cabeza.




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